¿Donde van a morir los globos que se escapan?

diciembre 19, 2008

globo-amarillo
Si. Definitivamente me pasa algo con los globos. Hace un tiempo subí un post de un globo rojo que me perseguía durante todo el día y lo terminaba acribillando de seis balazos. Anoche, no se porque surgió una conversación sobre un incidente que sufrí cuando era un niño. Me abandonó un globo. Si, me dejó. Se fue y nunca supe más nada de él. Cierto domingo papá decidió que saldríamos a pasear. Nos subió a todos a su Valiant II rojo, ese que tenía dos alerones como el batimóvil, los asientos de cuero resbaladizos, tanto, que con cada curva nos deslizábamos suavemente. Yo exageraba un poco y me resbalaba aunque fuéramos en una recta. Hasta que un ¡quédate quieto! de Papá que me miraba por el espejo retrovisor, me estaqueaba sobre el lado derecho. Cuando llegamos al parque, corrí hasta el señor de los globos, que sostenía un gran manojo que bailaban al compás del viento. Compre uno. El señor lo ató a mi muñeca y camine muy altivo alrededor del lago con mi globo flotando por encima de mi cabeza. Nunca me caractericé por ser un chico sumiso, era lo bastante inquieto como para tener toda la tarde el globo atado a la muñeca. En un acto, del cual después me arrepentiría, lo desaté y quise atarlo a la muñeca izquierda. Error. Para hacer un nudo se necesitan dos manos, y yo sólo contaba con una, pues la otra sostenía el globo. Así fue como el muy ladino, se escapó. Tire un par de manotazos al aire pero ya era tarde y yo muy petisito, sólo me quedé mirando como se iba alejando hacia el cielo. No recuerdo haber llorado por mi primer abandono, me quede parado con la mirada clavada en ese puntito amarillo que cada vez se hacía más chico. Por mi cabeza pasaron miles de fantasías ¿saldrá de la atmósfera? ¿O se desinflara antes?, si es así, ¿donde caería?, ¿quien lo encontraría? El cuello me dolía de tanto mirar el cielo, lo vi girar hacía las montañas. Supuse que no volaría lo suficientemente alto como para atravesarlas y que su destino final sería morir estrellado contra algún cerro. Desapareció de mi vista detrás de unos árboles muy altos. Nunca más lo volví a ver. Regresé a casa con un sabor amargo. Durante el viaje soporté los reproches de mis progenitores, mientras miraba por la ventanilla con la esperanza de volver a verlo. Pero eso nunca sucedió. Cuando llegué busqué explicaciones en mi abuelo quien me dijo que el gas sólo duraba un par de horas y que luego se desinflaría y caería al piso. Pobre Opa, seguro vio mi frustración en los ojos y me llevó a comprar otro. Si alguien encontró en el jardín de su casa un globo amarillo sepa que era el mió, el que me abandonó una tarde de verano, el que se aprovechó de mi impericia infantil y se escapó. Tal vez ese sea el instinto de los globos, aprovechar el menor descuido para escaparse y volar lejos, muy lejos hasta suicidarse y caer.


!Te lo juro! Me persiguió un globo rojo con forma de corazón

diciembre 7, 2008

globo-latex-corazon22.55 hs : Comisaría 5ta, el Suboficial de Guardia, Agente Jorge Rodríguez deja asentado que: “en la ciudad Rosario a los nueve días (9) del mes de Febrero de 2008, se deja constancia que el detenido, que por su propia voluntad ha decidido presentarse en esta dependencia policial, aduciendo que lo persigue un globo rojo con forma de corazón el cual trae desinflado con seis orificios de bala realizados con un arma, que el susodicho dice haberle extraído a un agente de seguridad… queda a disposición de la justicia… tacataca taca taca”

21.35 hs Acurrucado detrás de las ligustrinas de la avenida Pellegrini supuse que no me encontraría, pero de golpe siento el piolín que me roza el cuello, me doy vuelta despacio y ahí esta, flotando por encima de mi cabeza, me muerdo los labios para no putearlo, pero de reojo veo que corta el semáforo. Cruzo corriendo, no veo que un carrito de cartonero tirado por un caballo. Logro cruzar. Me frena a unos centímetros. El caballito aprovecha y me mete un lengüetazo por toda la cara. Corro hacia la vereda. Me tiro cuerpo a tierra y vacío el cargador contra ese infame globo rojo. Decido entregarme.

20.24 hs
¡Agente¡ ¡Agente¡ me anda siguiendo un globo rojo con forma de corazón por favor deténgalo, ya no lo soportoooo. Me mira y se sonríe. Copiando a Jackie Chan en una película que vi en Karate Forever, le saco el arma de su cartuchera y corro por Pellegrini por encima de las mesas de una pizzería.

17.35 hs
El supermercado esta repleto. Agarro un carrito, por encima de mi hombro lo veo que esta ahí, siguiéndome. Trato de escabullirme entre las góndolas, pero me persigue insistentemente. Se me ocurre una idea. Agarro un carrito y me hago el distraído, tomo una lata de tomate y me hago el que miro la fecha de vencimiento, pero en realidad lo uso como espejo retrovisor (esto se lo vi hacer a Mc Giver) para ver si aún me persigue, con furia veo que esta detrás mío. Doy un salto y me subo al carrito, manoteo una escoba y empiezo a remar como loco por el pasillo del supermercado rumbo a la salida. En el escape, atropello a una repositora de lácteos. Da dos vueltas en el aire como una gimnasta rusa y me cae adentro. Por un momento pienso en tomarla de rehén para amenazar al globo. Descartó esa posibilidad. Freno en la esquina de cereales y detergentes y le grito que se baje y corra. Lo busco con la latita de tomate. No lo veo. Por un momento me siento aliviado. La rampa de salida esta cerca. Bajo a toda velocidad. Me arrojo antes de estrellarme. Doy cuatro o cinco vueltas carnero en la vereda. Termino a los pies de un policía.

15.35 Trato de que me pierda de vista. Lo veo por el reflejo de una tienda por calle San Luis. Comienzo a correr llevándome por delante todos los vendedores ambulantes. Me detengo en el hall de un edificio. Me desenrosco del cuello un jean marca “Kosiusklay” y me extraigo un portadocumentos plástico de la boca. Me encuentra. Lo odio.

11.43 hs subo al colectivo 130. Meto la tarjeta. Sigue detrás de mí. Nadie me mira. Veo un niño. Es mi oportunidad de deshacerme de él. Le pregunto al chico sino le gustaría tener un globo rojo con forma de corazón. La madre se da vuelta, me mira y empieza a gritar que hay un pedófilo en el colectivo. Aprovecho que se esta bajando una señora con 9 hijos y me tiro por la ventanilla.

8.15 hs Agarro el frasco de crema de afeitar y me miro al espejo. Lo veo. Es un globo rojo con forma de corazón flotando detrás de mí. Me corro. Se corre. Me agacho. Baja. Trato de que no se de cuenta de que lo he visto. Me afeito como siempre. Se mete a la ducha conmigo.

8.00 hs. El televisor se enciende como todos los días en Crónica TV. Escucho la marchita y veo la placa roja. Me tapo la cara con la frazada. Pienso en otro corralito. Otra vez Al Qaeda. Me asomo despacito y miro: “Faltan 184 días para la primavera” dice la placa y empieza esa canción tan linda con margaritas que vuelan por toda la pantalla. Me estiro y pienso que será un día como todos, otro día normal.


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