
Miel pura se vende, dulces caseros se venden…ya comencé a experimentar los efectos del cambio de aire. Nunca escribí mientras viajaba. Buen momento para hacerlo por primera vez. Molinos en desuso y olvidados. Molinos sin cordura. Me arde, me quema, deje la sangre en la arena…Voy rumbo a un reencuentro. Amigos, empanadas y vino. Salsas caseras, vizcachas, miel y molinos, más molinos. Voy mirando hacia el oeste el punto cardinal donde nací. Una flecha me invita a doblar hacia San Pedro, apunta, me provoca seguirla, pero ahora no controlo mi rumbo, mi destino está en manos de un chofer de colectivos de camisa celeste.
¡Peligro! animales sueltos…¿es un aviso para nosotros o para ellos?. Miel pura, pura miel, quiero miel…
Quiero llegar, pero me gusta el transcurrir, la distancia entre el punto A y el punto B, esta lleno de amarillos, de verdes, de miel, de molinos, de hoteles cargados de líbido que esperan por amores rápidos, fugitivos, amores pagos, en efectivo, amores cash, no se reciben tarjetas. Sentí rabia al pasar por un barrio cerrado; las casas privadas de su libertad me provocan rabia. Que se encierren ellos, pero las casas no, las casas deben ser libres.
Estamos llegando, no se lo que me espera, dejé de lado los planes y los planos, sólo me guían las ganas y el reencuentro. Quiero miel, pura miel.
Escrito por eternauta2 

