Yo la seguía mirando. Estaba hipnotizado.Nunca había visto una mujer así. Sentada tan derechita, con las manos sobre la falda verde de lana, entrecruzadas, inmóvil, sonriente, elegante. La Juanita que le gritaba a la araña, a mi papá, a la cortina. Mis primos cantaban una especie de canción de bienvenida, muy fea. No estoy seguro que fuera en alemán. Se las había enseñado Tía Dorís. Esa era la ventaja que tenía esa guacha, hablaba alemán. Dependía de ella para saber más sobre esa mujer. Había buscado Alemania en una enciclopedía, quedaba del otro lado del mapa. Nunca había conocido a alguien que viniera de tan , tan lejos. Mi curiosidad estaba en niveles alarmantes. Necesitaba información, urgente.
- Tia, tía preguntale de la guerra.
- Noo..de eso no habla la Tante.
- Pero no le preguntaste…
- Dale preguntale si caían bombas..
- De eso no va a hablar, son tiempos feos…dijo tajante
- Entonces preguntale como era el avión ¿cuanto tardo?
Me miró con una sonrisa complaciente y le dijo algo, ella le contestó con dos palabras y se rieron…
- ¿Que te dijo tía?
- Nada, nada…
La odie. A través de ella no iba a poder saber nada. Sólo mi viejo hablaba, mejor dicho entendía lo que decían, pero se negaba a hablar. Cosa extraña, más tarde entendí el porqué.
Mientras tanto, la Juanita ya había recuperado la compostura y había servido el té. Trajo una torta de chocolate rellena con banana y duraznos, mojada con un licor. Tía Dóris objetó que era un torta muy pesada,”le puede caer mal”,le dijo en un tono pausado y enseguida se dirigió a la Tante y le dijo algo, mientras señalaba la torta. Le dijo a Juanita que porque no se había hecho un strudel. Juanita le respondió, “que tenía que comer cosas de acá” y hundió el cuchillo en el centro de la torta como asesinándola, corto una tajada enorme, de ella asomaban los duraznos amarillos y la banana con dulce de leche se movió al apoyar el plato, se la sirvió a Tante.
Yo imagine que no la iba a comer, la tía ya se había encargado de ponerla en sobreaviso. Estaba seguro de eso. Mientras Dóris y la Tante hablaban, cada tanto mi tía nos decía un poco de lo mucho que proporcionalmente hablaban, eso me di cuenta enseguida. O se necesitaban muchas palabras para decir una cosa, o se nos ocultaba información.
- Dijo que la otra hermana del abuelo, tuvo un hijo…y que Nicalau falleció hace varios años. Dijo que estuvo esquiando en Suiza.
Cuando todos terminaron el té (menos yo que seguía comiendo la torta de bananas de mi vieja que era (es) mi preferida) Tía Dóris dijo que seguramente estaba cansada, que fuera a cambiarse y dió por terminada la bienvenida.
En el plato de Tante estaba intacta la porción de torta.
- Viste, hubieras hecho un strudel..
- Que se joda, no sabe lo rico que esta…
- Bueno, Juanita, no te enojes…(sonriente)
Tía Doris 2 – Juanita 0.
Subí un fotito dominguera

Escrito por eternauta2 


