Operación “Tante” – segunda parte

agosto 20, 2011

Yo la seguía mirando. Estaba hipnotizado.Nunca había visto una mujer así. Sentada tan derechita, con las manos sobre la falda verde de lana, entrecruzadas, inmóvil, sonriente, elegante. La Juanita que le gritaba a la araña, a mi papá, a la cortina. Mis primos cantaban una especie de canción de bienvenida, muy fea. No estoy seguro que fuera en alemán. Se las había enseñado Tía Dorís. Esa era la ventaja que tenía esa guacha, hablaba alemán. Dependía de ella para saber más sobre esa mujer. Había buscado Alemania en una enciclopedía, quedaba del otro lado del mapa. Nunca había conocido a alguien que viniera de tan , tan lejos. Mi curiosidad estaba en niveles alarmantes. Necesitaba información, urgente.

- Tia, tía preguntale de la guerra.

- Noo..de eso no habla la Tante.

- Pero no le preguntaste…

- Dale preguntale si caían bombas..

- De eso no va a hablar, son tiempos feos…dijo tajante

- Entonces preguntale como era el avión ¿cuanto tardo?

Me miró con una sonrisa complaciente y le dijo algo, ella le contestó con dos palabras y se rieron…

- ¿Que te dijo tía?

- Nada, nada…

La odie. A través de ella no iba a poder saber nada. Sólo mi viejo hablaba, mejor dicho entendía lo que decían, pero se negaba a hablar. Cosa extraña, más tarde entendí el porqué.

Mientras tanto, la Juanita ya había recuperado la compostura y había servido el té. Trajo una torta de chocolate rellena con banana y duraznos, mojada con un licor. Tía Dóris objetó que era un torta muy pesada,”le puede caer mal”,le dijo en un tono pausado y enseguida se dirigió a la Tante y le dijo algo, mientras señalaba la torta. Le dijo a Juanita que porque no se había hecho un strudel. Juanita le respondió, “que tenía que comer cosas de acá” y hundió el cuchillo en el centro de la torta como asesinándola, corto una tajada enorme, de ella asomaban los duraznos amarillos y la banana con dulce de leche se movió al apoyar el plato, se la sirvió a Tante.

Yo imagine que no la iba a comer, la tía ya se había encargado de ponerla en sobreaviso. Estaba seguro de eso. Mientras Dóris y la Tante hablaban, cada tanto mi tía nos decía un poco de lo mucho que proporcionalmente hablaban, eso me di cuenta enseguida. O se necesitaban muchas palabras para decir una cosa, o se nos ocultaba información.

- Dijo que la otra hermana del abuelo, tuvo un hijo…y que Nicalau falleció hace varios años. Dijo que estuvo esquiando en Suiza.

Cuando todos terminaron el té (menos yo que seguía comiendo la torta de bananas de mi vieja que era (es) mi preferida) Tía Dóris dijo que seguramente estaba cansada, que fuera a cambiarse y dió por terminada la bienvenida.

En el plato de Tante estaba intacta la porción de torta.

- Viste, hubieras hecho un strudel..

- Que se joda, no sabe lo rico que esta…

- Bueno, Juanita, no te enojes…(sonriente)

Tía Doris 2 – Juanita 0.

Subí un fotito dominguera

Estación de tren Rosario Norte


Operación “Tante” – La gran final

noviembre 23, 2008

chacras-de-coria (esquina cerca de casa)
A pesar de los pedidos de Tía Dorís, Tante decidió pasar sus dos semanas en Argentina en Chacras de Coria, muy elegantemente se negó a las pretenciones de mi Tía para llevarla a su cómodo semipiso en el centro. Disfrutó mucho tomando mates con Juanita bajo el parral y comiendo duraznos y ciruelas arrancados por mi del arból de los Lerena (mi vecino). Poco a poco encontramos la manera de comunicarnos, diccionario alemán – español, un poco de mi pobre inglés y señas, muchas señas. Estaba extasiada con la fisonomía de mi pueblo, sorprendida de la cantidad de árboles, el aire fresco de la montaña y las acequias. Tía Dorís vino toooodos los días a supervisar su estadía (y a insistir que en el centro entaría mucho más cómoda), pero Tante se negaba con un “Nie” y eso despertaba en Juanita una sonrisa. Yo supe más de la guerra que en un documental del Discovery. El día de la despedida, pidió que la Juanita hiciera su torta de bananas con chocolate. En un inolvidable instante, Dóris se levantó para ir al baño, su pesado tapado de piel estaba en el respaldo de la silla. Arquímedes tenía razón, lo comprobé ese día. Mientras la Tía permanecía sentada, la resistencia ejercida por el tapado era anulada por su peso en la silla, pero al levantarse, el punto de gravedad se traslado hacía atrás y era sólo cuestión de tiempo para que la silla volcara, eso ocurrió justo cuando Dorís se disponía a sentarse, su caída fue estrepistosa y aparatosa, su pollera se levantó dejando ver sus partes más íntimas. Su cabeza pegó contra el asiento de la silla de roble, provoncándole un desmayo (creo que fue una treta para no quedar en ridículo). Miré a la Juanita, parecía ajena a todo el caos a su alrededor, no creo que lo haya disfrutado, después de todo es mi vieja y siempre me inculcó no burlarse de las desgracias ajenas, pero ese día…mmm..no se..creo que lo saboreó. Una vez recuperada Dorís, cargamos las valijas en el Torino de mi Tío Eduardo. Pero nunca arrancó. Papá sacó su Valiant II rojo del garage, ese con alerones y faros como el batimóvil, todos nos subimos y no quedó espacio para la pobre Tía que nos saludaba mordiendose los labios desde la vereda. Game over.


Operación “Tante” – Parte 2 (Juanita 0 – Tia Dorís 2)

noviembre 18, 2008

Yo la seguía mirando. Estaba hipnotizado.Nunca había visto una mujer así. Sentada tan derechita, con las manos sobre la falda verde de lana, entrecruzadas, inmóvil, sonriente, elegante.. La Juanita que le gritaba a la araña, a mi papá, a la cortina. Mis primos cantaban una especie de canción de bienvenida, muy fea. No estoy seguro que fuera en alemán. Se las había enseñado Tía Dorís. Esa era la ventaja que tenía esa guacha, hablaba alemán. Dependía de ella para saber más sobre esa mujer. Había buscado Alemania en una enciclopedía, quedaba del otro lado del mapa. Nunca había conocido a alguien que viniera de tan , tan lejos. Mi curiosidad estaba en niveles alarmantes. Necesitaba información, urgente.
- Tia, tía preguntale de la guerra.
- Noo..de eso no habla la Tante.
- Pero no le preguntaste…
- Dale preguntale si caían bombas..
- De eso no va a hablar, son tiempos feos…dijo tajante
- Entonces preguntale como era el avión ¿cuanto tardó?
Me miró con una sonrisa complaciente y le dijo algo, ella le contestó con dos palabras y se rieron…
- ¿Que te dijo tía?
- Nada, nada…
La odie. A través de ella no iba a poder saber nada. Sólo mi viejo hablaba, mejor dicho entendía lo que decían, pero se negaba a hablar. Cosa extraña, más tarde entendí el porqué.
Mientras tanto, la Juanita ya había recuperado la compostura y había servido el té. Trajo una torta de chocolate rellena con banana y duraznos, mojada con un licor. Tía Dóris objetó que era un torta muy pesada,”le puede caer mal”,le dijo en un tono pausado y enseguida se dirigió a la Tante y le dijo algo, mientras señalaba la torta. Le dijo a Juanita que porque no había hecho un strudel. Juanita le respondió, “que tenía que comer cosas de acá” y hundió el cuchillo en el centro de la torta como asesinándola, cortó una tajada enorme, de ella asomaban los duraznos amarillos y la banana con dulce de leche se movió al apoyar el plato, se la sirvió a Tante.
Yo imagine que no la iba a comer, la tía ya se había encargado de ponerla en sobreaviso. Estaba seguro de eso. Mientras Dóris y la Tante hablaban, cada tanto mi tía nos decía un poco de lo mucho que proporcionalmente hablaban, eso me di cuenta enseguida. O se necesitaban muchas palabras para decir una cosa, o se nos ocultaba información.
- Dijo que la otra hermana del abuelo, tuvo un hijo…y que Nicalau falleció hace varios años. Dijo que estuvo esquiando en Suiza.
¿ Esquiar? pensé, no puede ser, tiene la misma edad que mi abuela, y mi abuela apenas si camina. Imposible.
Cuando todos terminaron el té (menos yo que seguía comiendo la torta de bananas de mi vieja que era (es) mi preferida) Tía Dóris dijo que seguramente estaba cansada, que fuera a cambiarse y dio por terminada la bienvenida.
En el plato de Tante, estaba intacta la porción de torta.
- Viste, hubieras hecho un strudel..
- Que se joda, no sabe lo rico que está…
- Bueno, Juanita, no te enojes…(sonriente)
Tía Doris 2 – Juanita 0.


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