
Ella estaba molesta. Los domingos por la tarde le molestan. De chiquita nunca le gustaron. A él sin embargo si. Dice que cuando algo se va terminando hay que saborearlo, por eso se va a caminar por Corrientes. Ella no sabe si salir o quedarse. El no sabe si ponerse los zapatos marrones o los negros. Ella susurra “Lullabies of Birdland” de Ella Fitzgerald. El canta un gol en el baño. A ella no le gusta la simetría de su rostro, por eso se pinta un lunar. El cree en las profecías de los cometas, en la numerología y en la Virgen María. Ella cree que del paraíso sólo quedan ruinas, del infierno una brasa y el purgatorio dejó de existir durante una revolución de almas purgantes. El toma cuidadosamente un frasco blanco de “Old Spice” y se refresca la cara y el cuello. Ella no usa perfumes, es alérgica. De chiquita lo es. El improvisa unos pasos de baile en el living con su soledad, y sale a la calle pensando en lo efímero de los amores ambulantes. Ella se mira al espejo, juega con su pelo, se lo echa hacia atrás y se deja caer dos mechitas a los costados. Le gusta, sonríe, se seca una lágrima, de esas que se escapan sin razón aparente. Sale a la calle. Corrientes es tan ancha, pero todos se empeñan en caminar en trayectoria de colisión contra uno, como es la gente. El camina rápido hasta Callao, a partir de ahí su paso se hace pausado. Las mujeres le pasan en cámara lenta, las huele, mira flamear sus polleras como banderas, les sonríe con todos los dientes, ellas agradecen agachando la cabeza y girándola levemente, el reconoce ese gesto sutil como parte del ritual de apareamiento. No es lo que esta buscando. Ella acaricia cada libro que ve en las librerías, de vez en cuando toma uno, lo abre, lo huele disimuladamente, y se va. Le excita el olor de los libros nuevos. En eso estaba cuando levantó la mirada y lo vio. Su sonrisa la atravesó. El se columpió en las mechitas que le caían a los costados.
- ¿Le gustan las Margaritas? preguntó él
- Si, mucho
- Una flor simple, pero linda.
- Es cierto
- Yo prefiero las madreselvas, pero son chiquitas, son para perfumar jardines.
- Será ese el destino de las madreselvas, así como el de las margaritas será el de recordarnos que bello que es lo simple.
- Tiene Ud. mucha razón.
Una historia de la Baulera. En la presentación de mi blog cuento que un tío conoció a una famosa actriz por la Calle Corrientes. Fe de Erratas, no se llamaba Blas, se llamaba Emilio y ella era Nelly Omar, famosa cantante de tangos de los años 30. El otro día leyendo un blog (Alas Tango) que es el que le gusta a la Juanita, leímos sobre Nelly Omar, y ella confirmó la historia del tío Emilio y agregó datos como que la conoció en una librería. Lo demás corre por cuenta mia y de este cielo gris de madrugada que encima por la tela mosquitera lo veo cudriculado. Que cosa.
Proxímanente continuación operación Tante
Escrito por eternauta2 

